Rss Feed
  1. Emprendedores... ¿De otra pasta?

    miércoles, 11 de diciembre de 2013

    ¿A cuántos emprendedores de verdad conoces? Llevo meses planteándome esta pregunta y solo se me ocurren dos nombres. No hablo de gente como Bill Gates o Steve Jobs, sino de personas cercanas con las que haya tenido alguna relación distinta a la de usar sus productos. En estos tiempos de crecimiento negativo (recesión), movilidad exterior (fuga de cerebros) y flexibilización del mercado laboral (despidos), emprender me sigue pareciendo un término vacío de significado. En cambio, nos "obligan" a ser emprendedores, que es algo así como forzar a alguien a ser nostálgico, hiperactivo o tímido. Ser emprendedor tiene mucho que ver con el carácter y menos con los medios económicos o la situación laboral.


    No todo el valle/monte es orégano

    Como en todos los ámbitos polémicos, abundan los mitos y las falacias: no todos los autónomos son emprendedores (ni mi fontanero ni mi peluquero lo son, aunque podrían), ni triunfan en Silicon Valley o, aún peor, montan un Villarriba Valley y pretenden recrear un entorno de éxito empresarial colectivo, con la frustración posterior al no conseguirlo. Lo cierto es que tampoco compro la filosofía del "si no hay trabajo, emprende y créalo tú". El mundo no funciona así y los jóvenes y no tan jóvenes suelen carecer del dinero, el apoyo, las ideas o, simplemente, las ganas necesarias. Después de esta reflexión personal, os cuento la historia de dos emprendedores de verdad.

    Al primero lo conocí en un AVE de Alicante a Madrid. Se llama Nacho Escobar, es fan del yogur de pera y su último proyecto empresarial y solidario se llama Futboling. Futbolines modernos conectados a internet en los que un tercio del euro que cuesta cada partida se destina a una ONG o fundación. Parece una idea sencilla pero, si se le había ocurrido a alguien antes, no lo había puesto en marcha. En las pocas horas de trayecto que compartí con Nacho aprendí más que en 10 charlas de libro de autoayuda que dan estos personajillos que se hacen llamar gurú, CEO o evangelizador. 

    Nacho nos contó cómo creó su primer negocio con una máquina para imprimir tarjetas de visita cuando era niño, cómo consiguió trabajo hace años para su hermana con uno de esos CV creativos que ahora encontramos a patadas y nos habló de las dificultades de montar una empresa y vivir de ello y de su interés en que su hija siga estudiando piano. 


    Así es una maquinita de Futboling

    Al segundo emprendedor lo conozco bastante más porque era el padre que se empeñaba en que su hija estudiara violoncello. Es de otra generación, de los que montaban un negocio con 22 años donde tenían que vender cuadros de amigos artistas o pulseritas hippies (no había subvenciones, ni ayudas y nadie hablaba de emprendedores) y, a mi edad, ya tenían dos hijos, un coche rojo y un par de tiendas. Luis Rubio (alias el regalitos, el de Puzzle) ha emprendido con tiendas de regalos, juguetes, discos, libros y vino.


    Día a día de cajeras de El Corte Inglés, Zara, Pull&Bear...

    Ninguno de sus negocios se ha convertido en Toys'r'us ni en El Corte Inglés pero ha sobrevivido a varias crisis, a estos mastodónticos centros comerciales, a la muerte del vinilo y el CD y a varias semanas en coma después de una operación cardiaca. Luis es capaz de venderle una botella de vino a un abstemio sin hablar su idioma, sabe de ROI y de SEO sin haber estudiado marketing en su vida y aplica políticas empresariales propias (nunca hace descuentos, prefiere tener un detalle contigo u ofrecer, también sin saberlo, valor añadido: entregas a domicilio, atención personalizada...). Si tengo que elegir, me quedo con estos emprendedores extremeños antes que con Mark Zuckerberg o Amancio Ortega. Son auténticos y nuestro futuro económico sí que depende de ellos.

    Besos

    Play

  2. Me "dijistes" cántame

    jueves, 31 de enero de 2013

    Ir con un traductor o profesional lingüístico al cine puede ser una aventura para muchos. Si la película es doblada, quizá que se le hinche la vena del cuello con alguna que otra expresión. Igualmente, si es en versión original con subtítulos, a pesar de intentar no mirarlos, seguro que acaba mascullando con cara de loco sobre la acentuación de las mayúsculas. Que a veces somos poco tolerantes ante los errores en el cine y las series es de sobra conocido pero, ¿es que no hay errores en las letras de canciones? Este es un repaso por mis cantazos favoritos en español:

    Más allá del surrealismo de los hermanos Nacho y José como letristas, puede que Mecano sea el grupo español más prolífico en cuanto a meteduras de pata lingüísticas. Me quedo con el archiconocido "tú contestastes que no" en La fuerza del destino (min. 1:09 del vídeo con Pe incluida).



    Quizá uno de los fallos más dolorosos, por ser uno de esos con los que sangra el oído si no eres laísta, lo cometió Cecilia en Un ramito de violetas. Si esta letra tan romanticona fuera un examen de lengua española, estaría plagada de boli rojo. El error lo subsanó Manzanita en su versión más flamenca, que no tiene desperdicio (vale, el resto de la letra no se entiende tanto). Dentro del apartado viejuno, no me olvido de un tema yeyé que seguro que habéis cantado (mal) más de una vez. Era ese del queísmo de Concha Velasco y "No te quieres enterar (de) que te quiero de verdad".



    Las letras de Manolo García suelen superar el paroxismo del reguetón sin llegar a la pose afectada de tantos cantautores. Eso sí, será de los que no cuecen y enriquecen porque se le va la conjugación en "Sobre el oscuro abismo en que te meces" (min. 1:17).

    El artista antes conocido como el alborotador de aviones y ahora famoso por ser "coach" (sí, profesor, mentor o líder sonaban raro) del programa La voz es el protagonista de una mezcla explosiva entre bóveda celeste, película en inglés y papel transparente. Melendi se empeña en dibujarte desnuda en el "filmamento" en su "Con la luna llena" (min. 0:50 del vídeo).

    Se busca diseñador de portadas. Volvamos a empezar; ahora en serio.

    No me queda muy claro si esa señora que pasa más tiempo wasapeando en juicios que cantando hablaba con propiedad de las malas artes de las murmuradoras. Creo que Isabel Pantoja se refería a lenguas "viperinas" y no a que sus críticos rajen de ella de buena mañana ("vespertinas") en su canción "Me llamo Isabel". Siento no haber perdido mucho tiempo en buscar este vídeo y la versión no está en la extensa selección de la Panto en Spotify.

    No quiero extenderme demasiado ni tampoco pasar por alto el "contra más" de Carlos Goñi en "Besaré el suelo" (min. 0:21), corregido después por Luz Casal, ni a Álex Ubago que quiere "besarnos hasta desgastarnos nuestros labios". ¿Conocéis más fallos de canciones en español o en otros idiomas? ¿Me los contáis?

    Besos

    Play






  3. Decálogo inverso del Día del Traductor

    lunes, 15 de octubre de 2012

    El 30 de septiembre celebramos el Día del Traductor. Aquí podéis leer un par de textos de Muñoz Molina y Xosé Castro sobre el segundo oficio más antiguo del mundo. Os dejo, con un año y dos semanas de retraso más dos mudanzas de por medio, un decálogo personal inverso con ideas sobre lo que NO es un traductor.

    1- Los traductores NO son diccionarios. Por tanto, no conocen todas las palabras de un idioma ni son unos incompetentes por no saber cómo se dice en inglés un término técnico de aeronáutica o de física cuántica.

    2- Los traductores NO suelen ser bilingües ni trilingües. Empresas y alumnos, cambiad el chip. Si queréis que las clases de inglés os las dé un nativo porque, aunque sea camionero, seguro que controla de didáctica más que un español, allá vosotros.

    3- ¿Y tú qué libros traduces? NO traduzco libros. [Cara de indignación de quien formuló la pregunta]. Soy más de software, contratos, títulos universitarios, páginas web, menús de restaurantes, manuales de móviles, videojuegos, folletos turísticos...

    4- Un traductor NO es un ama de casa, aunque muchos nos ocupemos también de no vivir en pocilgas, comer sano o poner lavadoras. Cuidado con el poder de las preposiciones: trabajamos desde casa y, circunstancialmente, en ella. Pero, en muchos casos, podríamos hacerlo con un equipo portátil desde la playa, un parque, el bar de la esquina o un congreso.

    5- Los traductores NO son máquinas. Igual que les ocurre a los programadores, diseñadores o escritores, se cansan si pasan ocho horas delante de un ordenador. Además, les suele gustar descansar el fin de semana y, si tienen que trabajar por algún motivo, es lógico que pidan un precio más alto. Ya que lo hacen los cerrajeros, subámonos al carro.

    6- Un traductor NO es tu prima la que chapurrea alemán con ayuda de Google Translate, Linguee y Wordreference (esto ya para primas que se las dan de profesionales); tampoco tu amigo cuya capacidad de hablar inglés mejora con dos copas ni ese que pone en su currículum que tiene nivel medio de cinco idiomas. 

    7- Los traductores NO trabajan por amor al arte ni son robots sin corazón ni mean colonia. Comen, beben, leen, se ilusionan, viajan, tienen familia y días malos, discuten y cometen errores como la gente normal.

    8-Un traductor que sepa solo un idioma además de su lengua materna NO es un bicho raro. De hecho, la mayoría solemos trabajar con uno o dos pares de idiomas. Cuánto daño ha hecho la políglota Anne Igartiburu (y las capas de Drácula de Ramón García, todo sea dicho).

    9- Un traductor NO es (necesariamente) intérprete y este, a su vez, no es (necesariamente) actor de cine y teatro. Parece que a muchos les cuesta entender esta asociación de ideas. Y sí, también nos ha hecho un flaco favor Nicole Kidman.

    10- La última la elegís vosotros, que no quiero que esta entrada se quede en la carpeta de Borradores eternamente.

    Besos

    Play

  4. Querer no es saber

    domingo, 4 de marzo de 2012

    Dibujar se me da fatal. Puedo y, a veces, quiero hacerlo, aunque los resultados se parecen más a los de alguien de seis o siete años de edad. Por eso, cuando he necesitado un dibujo profesional, en este caso, un logotipo de empresa, se lo he encargado a un diseñador y no he empezado a pintar la idea que me rondaba por la cabeza sin ayuda. Podría haber dibujado mi propio logotipo pero eso no quiere decir que el resultado hubiera sido óptimo. Esta entrada va de eso. Querer hacer algo no es sinónimo de hacerlo bien.

    Parece que muchas empresas no opinan lo mismo que yo. Últimamente, se multiplican los ejemplos de reputación tirada por los suelos por una pésima traducción (mejor, localización) de productos y servicios. Seguro que conocéis docenas. Aquí me quedo con tres:

    1- Hace tiempo escribí a la empresa que desarrolló un conocido gestor para Twitter. Meses después recibí respuesta. Buscaban gente para "ayudarles" a traducirlo a varias decenas de idiomas. Les contesté con mi disponibilidad y tarifas. Malentendido. Lo que querían en realidad eran traductores voluntarios. El premio: que tu nombre aparezca en su web. Estoy ansiosa por ver el resultado. En Twitter también citan a su "vibrante comunidad de traductores voluntarios" que se dejan párrafos en inglés o se inventan una frase de error original donde las haya.


    2- ¿Qué podemos decir de Facebook? Pues que un gigante que sale a bolsa con una valoración de miles de millones de euros no tendría que pedir limosna en forma de opinión, ya no a traductores voluntarios, sino a sus propios usuarios. Eso sí, a cambio nos ofrecen utilísimas traducciones gracias a Bing. No sea que tengamos un amigo ruso o japonés y no entendamos si nos está insultando o tirando los trastos. ¡Qué considerado es este Mark!




    3- El tercer caso es, para mí, el más doloroso porque se trata de una aplicación que uso a diario. 4square utiliza la geolocalización y se convierte en una mezcla de juego con amigos, oportunidad de negocio para empresas y centro de recomendaciones de ocio. He intentado contactar con ellos a través de su bolsa de talentos. Imposible a no ser que se conozca a alguien de dentro. Mientras tanto, se me ocurrió empezar una iniciativa en Twitter que varios compañeros me ayudaron a bautizar. Con la etiqueta #xl8badge ("badges" son los trofeos que se consiguen en 4square al completar determinadas actividades), tuiteo fallos de traducción que dejan claro que esta gente tan cool de NYC y SF necesita contratar, por ejemplo, a una traductora pacense quizá menos cool pero sí más preocupada por la calidad. Al final, los ejemplos resultan hasta graciosos:

    - Una mejor práctica (...) es crear una única Página de tu marca paraguas y utilizar Tips.

    - Felicidades! Tu check-in en x reciente acaba de desbloquear el badge Gym Rat.

    - Las listas te ayudan a encontrar lo mejor de todo, desde bollos de cerdo hasta parques.

    - Explorar: Sugerencias para Thursday at 10:19am.

    - Ya sea que seas un restaurante (...) carrito de comidas, tienda de departamentos...

    Y no nos olvidemos de las categorías de establecimientos que proponen:

    En Comida tenemos sitios muy adaptados a la cultura local: restaurante libre de gluten, barra de jugos, local de macarrones con queso (¡qué poca variedad!), restaurante malasio o Turkish restaurant.

    En Tiendas y Servicio, los clásicos Camera Store, Car Wash, mercado de pulgas, florería, Newsstand, disquería o tienda de pasatiempos. Y cuidadito por la noche en los locales nocturnos porque lo mismo te metes en un hookah bar que en un antro.

    Supongo que algún día no muy lejano, empresas como 4square cruzarán el charco; si es así y no quieren que todos nos descarguemos su aplicación en inglés o troleemos sobre su mala estrategia de internacionalización, ¿pagarán y se darán cuenta de que querer NO es saber? Y, si no fuera así, ¿habrá gente desinteresada, "vibrante" y con tiempo libre dispuesta a traducir gratis? Intuyo que la respuesta ya la sabemos.

  5. El notario siempre la caga dos veces

    jueves, 8 de diciembre de 2011

    Parece que el puente va a ser tranquilo en la dehesa hasta que una abogada me propone trabajar en la primera interpretación jurada de mi vida. Consiste en explicar un contrato de compraventa de una finca y en estar presente en la lectura y firma. Total, yo sé inglés y apenas tendrás que hablar. Puro formalismo. Al principio, pienso en rechazarla. La interpretación me impone demasiado respeto aunque confieso que me gustaron las dos asignaturas que estudié en la facultad. Conseguí aprobar asistiendo a una de cada cuatro clases. Por mucho que te guste una asignatura, si los profes son lo más parecido a un Risto Mejide de las cabinas y tienes 21 años, lo normal es que te canses de la humillación pública, aunque sea por empatía hacia tus compañeros.


    Practicaba en casa. Por eso aprobé interpretación.


    El caso es que me animo y me presento, con puntualidad y chófer incluidos, en la puerta de la notaría de un pueblo cercano. La abogada, mezcla de Carrie Bradshaw y Ally McBeal, llega tarde. Los clientes son simpáticos. Él, de Dorset; ella, escocesa. Repasamos el contrato punto por punto. La abogada se defiende en inglés y, con un poco de ayuda, queda todo aclarado. Después, el vendedor me pide hablar con la compradora para explicarle mil historias: cómo funcionan las herramientas del jardín, tomas de luz, el pozo, la depuradora... Todo marcha sospechosamente bien. Pero llega la hora de la firma. En ese momento, siento eso que deben vivir a diario tantos conocidos intérpretes a quienes es fácil admirar. En los ojos de Maggie y David veo agradecimiento y cercanía. Supongo que solo por ese instante, está mereciendo la pena.

    El notario, un hombre no demasiado mayor, presume de no hablar ningún idioma, como buen extremeño que es, después de nueve años de estudio. La primera en la frente. Un par de miradas aviesas. Me presentan como traductora y empieza la lectura con la identificación de los presentes. De una parte, señor X y señora X, de nacionalidad española... De otra parte, señor Z y señora Z, de nacionalidad inglesa. Y se me ocurre abrir la boca, perdón, es que no es inglesa la señora, es escocesa. Flashback mental de Willy, el conserje de Los Simpsons. Bueno, lo mismo da, si nos vamos a poner puntillosos... [Nota mental: si me pongo puntillosa no verías nada del contrato este que has redactado, solo boli rojo]. What's he saying? Cierta ofensa cuando la guiri lo descubre, pues es escocesa y con los ingleses hay... rugby, guerras, William Wallace y más nimiedades, sin entrar en detalles. El notario se pica y sale para rectificar ese error e incorporar otros documentos. Cuando vuelve, se le ha ocurrido que repita en inglés TODO lo que él lee. Disculpe, es que ya lo hemos traducido antes para ahorrar tiempo aquí. Y ahora sí, con cara de necesito un bizcochito All-Bran: ¿Es que tengo que ponerme de rodillas y suplicarle que traduzca TODO? Silencio incómodo. Miradas de incomprensión. La escocesa me cuenta su teoría sobre el estreñimiento de los funcionarios en distintos países europeos. Ritmo de lectura frenético y me dedico a resumir con una frase cada cuatro que dice. Y todo pasa sin darme cuenta, con nuevas interrupciones para que interprete a velocidad de crucero. C'est fini.

    Escocia es el cacho de arriba de la isla.

    Clientes conformes con la compra y con la traducción. Me invitan a té, a su piscina, a ser su profe particular de español. Todos se abrazan. Alguna que otra lagrimilla. Reparto tarjetas de visita. ¿Un perro? ¿Tú no traducías? Yo no entender. Cobro y a casa. Ha sido una pequeña aventura. Quizá interpretar a una estrella de Hollywood sea igual de entretenido, aunque seguro que a esos no hay que tratarlos de Ilustre Señor.

    Besos

    Play

  6. Proyecto Samanta

    domingo, 27 de noviembre de 2011




    Samanta Villar y su colega de trabajo Carmen Lomana, a punto de pillar el metro para comenzar una extenuante jornada laboral en un bar de fritos de Carabanchel Bajo.










    Noviembre de 2011. #cansancio #necesidad de cambio #dignidad laboral

    Idea: dejar de trabajar con un cliente principal que no acepta negociaciones.

    Lo malo: pérdida de poder adquisitivo, traducciones interesantes y una cesta de Navidad.

    Lo bueno: en caso de éxito, mayor libertad y mejores clientes dentro de varios meses.

    Solución: emular a mi odiada Samanta Villar, más conocida como la periodista imputada por robar cobre en un programa de seudoinvestigación (21 días).

    Método: enviar durante tres semanas CV de forma selectiva a distintos profesionales y empresas. Hubo días en que mandaba más de un CV. Sigo haciéndolo en enero cuando tengo tiempo. En algunos casos, a través de sus páginas web, formularios específicos y demás inventos del demonio. Se impone la costumbre de solicitar acuerdos de confidencialidad y no mandarte trabajo en dos años.

    Control de avances: se realiza con ese documento de Excel con columnas y colores del que todos renegamos pero que acaba siendo como un hijo, pues nos parece más bonito que cualquier programa de facturación que nos pongan por delante, por ejemplo.

    Objetivos: editoriales, agencias de traducción, revistas, empresas españolas interesadas en internacionalizar (algunas querrán, pero aún no lo saben), desarrolladores de juegos... La idea consistía en encontrar clientes: más, mejores y de otros campos.

    Desarrollo: en total, han sido 50 los objetivos contactados: 8 mostraron interés pero con vistas a un futuro; estoy trabajando actualmente con 2 y hay otros 2 con perspectivas. Mandar una captura de pantalla o documento con fallos para que el cliente sea consciente de ciertas chapuzas funciona a veces. En otros casos, ni eso sirve.

    Curiosidades: ninguna editorial contestó. Algunas empresas decían tener traductor interno (creo que es primo de Google, de apellido Translate). Es recurrente la excusa del jefe de proyecto o encargado de gestionar tarifas que se va de vacaciones, se da de baja, cambia de personalidad o se muda a un país remoto.

    Detalle: 2 personas me llamaron porque otro colega traductor o lingüista nos había puesto en contacto o porque me conocían de haber trabajado juntos en ocasiones anteriores.

    Conclusiones: hay que repetir el proyecto Samanta un par de veces al año. Sin desesperar. En caso de que esto ocurra, hay que contar con amigos que compartan nuestra profesión para momentos de desahogo o hacer kickboxing.

    Replanteamiento: quien tiene un amigo tiene un trabajo. El nuevo objetivo es conocer o caer bien a personas que trabajen en Amazon, Sony, Spotify... o, en su defecto, empresas con sede en Madrid, gimnasio con sauna y un cocinero que me haga pizza dos días a la semana.

    Besos

    Play

  7. Ración de lengua

    jueves, 10 de noviembre de 2011

    La vuelta al cole y los cambios de año vienen marcados por las colecciones absurdas. Las hay de todo tipo; nunca se sabe cuándo puede sacarnos de un apuro tener a mano los dedales del mundo o conocer el lenguaje de los abanicos. Hablando de idiomas, para los que nos dedicamos a la segunda profesión más antigua del mundo, también existen fases de tremenda duda existencial y lingüística. Primero, hay que decidir si nos apuntamos a yoga o ahorramos para que un fisio nos arregle la espalda cuando llegan proyectos estresantes. Después, nos entra el gusanillo. A veces, llega en forma de chino simpático con quien crees estar en deuda porque tu perro le mea a diario el cartel de los helados. Si no, simplemente, puede que te hayas echado un novio danés o te vayas a vivir a Alemania y surja cierta necesidad relacionada con la supervivencia.

    Cuidado: la chica de la foto puede estar llamándote de todo en idioma de los abanicos.


    Llevo meses dándole vueltas a este asunto y, cuanto más pasa el tiempo, más difícil se me antoja la decisión. Porque aquí no es tan fácil como elegir si te gustan los perros o los gatos, si eres de Windows o de Mac. Por eso, necesito vuestro consejo para decidir el futuro idioma que voy a estudiar. Las dudas...

    - Estudiar algo "sencillo" que pueda incorporarse como lengua de trabajo en un futuro. Hablo del francés (con base pero olvidado), el italiano (con nociones) y el portugués (nivel actual justo para imitar a Mourinho).

    - Aventurarme con un idioma más complejo y, si se deja querer, quizá trabajar con él a medio o largo plazo. Me refiero a mi siempre odiado alemán.

    - Probar con otros que estudiaría con empeño pero que me harían perder bastante tiempo. Entre ellos, preferiría el árabe (me encanta, pero sería por afición) o el japonés. Este último me interesa para la localización de videojuegos y podría convencer a mi amiga Kyoko para que me invite unas semanas a Kobe. También está la opción del chino, muy útil para hacerse entender en panaderías y tiendas multiprecio. Siempre me he preguntado si en China los dueños de las tiendas de chinos serán españoles.

    ¿Qué hago? ¿Paso de todo lo anterior y empiezo a estudiar rumano, catalán, ruso? ¿Aprendo a hablar bien inglés y me olvido de lo demás? Opinen, señorías.

    Besos

    Play

  8. SBSR

    jueves, 4 de agosto de 2011

    No sé si fue la ausencia de bigote de las chicas o el color crepuscular del grupo, pero los portugueses supieron enseguida que éramos sus víctimas, sus guiris. Nos alojamos en un hotel en primera línea de playa en Sesimbra y aprendimos que ese aperitivo con queso, paté y pan no debe ni mirarse de reojo si quieres salir del bar con algo de dinero en el bolsillo. Nos gustó tanto la piscina que casi se nos olvida que el viaje tenía otro objetivo: asistir a nuestro primer festival de música internacional, el Super Bock Super Rock.

    Conseguimos que un taxista capaz de conducir, hablar por el móvil y cambiar la radio a la vez nos llevara a 90 km/h por una pista de tierra a un pinar. Y, después de un paseíto de media hora por el campo, llegamos a un arenal lleno de portugueses, ingleses y españoles low cost. Nos acordonaron con la pulsera que abre las puertas del desierto y pillamos sitio estratégico para ver a The Kooks. El recinto se dividía en tres escenarios: el principal para los cabezas de cartel, uno más discreto para segundones (que merecieron bastante más) y uno chunda-chunda porque el concepto cani es, como todos sabemos, internacional.

    Lykke Li

    Muy buen arranque para The Kooks y compás de espera con comida china y sidra Sommersby, la bebida que me permitió sobrevivir en un festival patrocinado por una marca de cerveza. Me encantó la sueca Lykke Li, cuyo nombre no sé escribir nunca si no lo busco antes en Google. La puesta en escena y el directo arrasador contrastaban con el escaso y amuermado público. Sigo sin entender a la gente que paga 80 euros y no finge, al menos, que se lo está pasando bien. El jueves cerraron Arctic Monkeys con sonido espectacular, aunque ya tuvimos que conformarnos con verlos por las pantallas gigantes. El problema de juntar a 50.000 personas en un pueblo perdido es que, en algún momento, querrán volver a sus casas, hoteles o suelos para dormir. Es decir, nos perdimos los finales de todos los cabezas de cartel para llegar a Sesimbra antes de que amaneciera. Mereció la pena.

    Los dos días siguientes fueron algo caóticos. Nos salvamos de una muerte segura por asfixia gracias a unas prácticas mascarillas y soportamos el hambre porque cuando llegábamos al recinto ya íbamos por la tercera cena. El viernes escuchamos un poquito a Portishead y para rematar la noche tocaron, o eso dicen, Arcade Fire. Más de hora y media que el técnico de sonido se pasaría jugando a Angry Birds, pues fue incapaz de conseguir que sonaran más de tres instrumentos a la vez.

    Por último, el sábado pudimos disfrutar de unos prometedores The Vaccines y de The Strokes, con un Julian Casablancas al que le perdonamos lo de las gafas de sol y la chupa de cuero porque es, simplemente, un moderno estiloso. Eso sí, al sustituto del técnico de sonido tampoco le paso los acoples de las guitarras, que parecían de ultratumba, ni el hecho de que se me oyera a mí más que al cantante. Una pena.


    The Vaccines

    Mi balance del SBSR es aceptablemente satisfactorio. El precio parece atractivo (mismo cartel que el FIB por menos de la mitad) pero el transporte y la calidad del sonido son demasiado importantes como para pasárselos por el arco del triunfo con esa ligereza. El año que viene puede que me anime con el FIB. No sé, quizá lo natural sea que me timen en un supermercado de barrio de Benicassim y no en un bar de mala muerte de una aldea portuguesa.

    Besos

    Play


  9. ¿Por qué no voy al FIB?

    miércoles, 29 de junio de 2011

    Confesar así, sin miramientos, que no voy a cumplir uno de mis propósitos para 2011 va a ser más fácil de lo que pensaba. Ir al Festival Internacional de Benicassim es un sueño para cualquier indie que se precie. Para quien no lo sepa, el FIB es un festival de música alternativa (esto es cada vez más discutible pues este año se ha colado hasta Julieta Venegas) que se celebra en julio en la costa de Castellón. La gente acude en masa para escuchar lo mejor del panorama musical internacional, emborracharse al sol o conseguir una pulserita de tela que no se quitarán de la muñeca, como mínimo, en los doce meses posteriores.

    [Las zapatillas son otra prenda que da fe de una experiencia festivalera. Vía la genial modernadepueblo.com]

    Al ser chica previsora, compré mi abono para el FIB allá por enero, cuando los precios eran asumibles con ayuda de los restos de los Reyes Mágicos y ni se conocían los artistas confirmados. Un mes después empecé a buscar alojamiento y me topé de bruces con la realidad. Quizá sois de los que piensan que la esencia de un festival se encuentra, precisamente, en el perroflautismo. Dormir en una cálida tienda de campaña, compartir alcohol y penas o hacer cola para mear en un baño de plástico portátil. Como a mí lo que me interesa es escuchar buena música, prefiero descansar en un colchón de verdad y no en una esterilla blandita del Decathlon.

    Enseguida me di cuenta de que la picaresca española, por no llamarlo morro, timo o estafa, se multiplica en estos casos por mil, pues las víctimas son guiris que van ya algo perjudicados en el avión que les lleva desde Manchester hasta el inexistente aeropuerto de Castellón. En Benicassim encontré dos tipos de alojamientos: por un lado, varios hoteles (todo reservado y poca oferta); por otro, los hostales y pensiones disfrazados de hoteles. En estos cuchitriles remodelados me pedían reservar una semana entera, es decir, pagar cuatro noches de más y no quejarme si una cucaracha gigante me atacaba en la ducha o incluir una pensión completa que, sin duda, no aprovecharía por estar dormida a la hora del desayuno y de concierto durante la cena.

    Cuando empezaba a plantearme la posibilidad de dormir bajo un puente, llegó el milagro en forma de festival portugués. El Super Bock Super Rock (SBSR) es la marca blanca del FIB; justo lo que yo necesitaba. FIB equivale, entonces, a supermercados de Opencor. Los precios estás inflados, es una apuesta segura pero pagas el nombre y eso no te garantiza que no puedas encontrar lo mismo en otro sitio sin tener que hipotecarte de por vida. Los cabezas de cartel del SBSR son los mismos, el abono vale la mitad y encontré fácilmente habitaciones en un hotel de cuatro **** a precio de hostal de Benicassim, con desayuno y en primera línea de playa. Y lo mejor es que en Sesimbra, donde se celebra el festival, solo hay dos hoteles "grandes", así que espero cruzarme por los pasillos con Alex Turner y pedirle que me firme un brazo.

    Por si aún os quedan horas de Spotify este mes, os dejo una lista con lo que sonará en el SBSR 2011 (+ Arcade Fire) y, si ya os habéis pasado a Musicuo, ¡que alguien invente ya una forma de importar listas!

    Besos

    Play





  10. Leyendo, que es gerundio

    lunes, 25 de abril de 2011

    Existen ciertas profesiones que la gente sobrevalora por simple desconocimiento. Están envueltas en un halo de misticismo que consigue que deseemos trabajar en ellas más allá del sueldo o el reconocimiento social. Pienso en una de las más habituales:

    PROFESIÓN: tester de videojuegos.

    LO QUE CREEN QUE ES: un curro chulo; pasas el día probando videojuegos que te gustan; te quedas con varias copias que regalas a tus sobrinos y primos adolescentes; no es necesario estudiar nada. Cualquiera que tenga conocimientos de inglés e informática puede hacerlo (el equivalente a pensar que si sabes dos idiomas eres traductor).

    LO QUE SUELE SER: más de ocho horas diarias en las que alternas pantalla del ordenador con el juego de Barbie Princesas; una hoja de Excel con 65 pestañas de colores y la bandeja de entrada llena de encargos para ayer; gastar parte del sueldo en Visprín y Aquarius, para testear "Ponte cachas con la Wii en 10 minutos"; al terminar un proyecto, regalo de una camiseta negra de propaganda que resalta tu palidez vampírica (verano sin sol en una oficina interior); te conformas con aparecer en los créditos y gastarte tres billetes azules para comprar el juego en el que llevas tres meses trabajando.

    Quizá exagero. Puede que esto no ocurra en muchas empresas, pero mi experiencia personal me indica que la realidad se aleja, a veces, de nuestras expectativas. En mi caso, llevo un año de exploración por tareas no relacionadas con la traducción con el fin de acceder a otras que sí lo sean. A ratos, soy lectora editorial, es decir, hago una criba para saber si una novela merece optar a un premio o tiene posibilidades de publicación. El trabajo es sencillo aunque el objetivo que me marqué a largo plazo sigue sin materializarse (de momento). Abro manuscritos de entre 200 y 600 páginas y me sumerjo en historias de piratas filósofos, terroristas con corazón o coleccionistas de arte a lo Lara Croft.

    Decía T. Beecham, director de orquesta, que lo importante en la música es "(...) empezar juntos y acabar juntos. Al público le importa un pimiento lo que pase entre medias". Esto tiene cierto sentido si se traslada a la literatura, pues una novela que empieza con mal pie, difícilmente mejora:

    "Bajo la cama encontró una caja CONTENIENDO una llave oxidada".

    Gerundios, no gracias. Es lo que deberían enseñar en las escuelas de escritores si es que a serlo se puede aprender, cosa que dudo. En cualquier caso, después de leer tochos en los que los escribientes pretender ser primos carnales de Dan Brown o sacarte Manolitos Potter de la manga, llega la hora de la verdad. Redacto un informe objetivo con los principales fallos y aciertos e incluyo dos puntuaciones: una literaria y otra comercial. A mí me pagan por leer pero, ¿quién pagaría por un libro aburrido y previsible que bien podría ser una adaptación de una teleserie de tarde de Antena 3? ¿Se puede ser tan cutre como para matar un personaje y resucitarlo en el último capítulo? ¿Es tan caro contratar a un revisor que nos corrija la acentuación, unifique nombres o, simplemente, sea sincero y nos diga a la cara que nuestra novela apesta?

    Por eso, compañeros de profesión, blogueros que tanto y tan bien escribís, lectores empedernidos y novelistas vergonzosos... Hacedme un regalo en esta semana literaria. Sacad esas obras escondidas del cajón o de esa carpeta intocable del ordenador y presentadlas a concursos, editoriales o premios de poesía. Si caen en mis manos, os agradeceré unas horas de lectura y me olvidaré por un tiempo del miedo a que un personaje zombi resucite y me mate en el último capítulo.

    Besos

    Play

  11. Currículum mutante: el caso Bang

    martes, 22 de febrero de 2011

    El siguiente post es el resultado de una conversación previa a los Goya en la que Beta me recomendó NO ver la nueva "Amar en tiempos revueltos", ganadora absoluta este año, y yo le hablé de mi descubrimiento del mes. Son dos estilos para una misma realidad (aquí el suyo). El mundo del cine necesita retocadores de CV. Me ofrezco voluntaria:

    Una chica rubia observa con cara de desilusión cómo Marina Comas recoge el Goya a la actriz revelación. "Ese cabezón era mío", piensa con rabia. No te preocupes, con el cuerpo que gastas y el novio que tienes no te hará falta meterte en el barro para luchar en el mercado laboral español (aunque él y más de uno estarían encantados). Al menos eso espero, porque con tu currículum será difícil encontrar trabajo. No pretendo aquí repasarlo entero, pero aprovecho para contarte lo que no me ha gustado.

    - Sin ver una foto, Carolina Bang sorprende porque estudió arquitectura técnica. El CV se puede descargar en formato .doc desde su web. Un .pdf no editable sería más profesional, pero tampoco quiero ser una puntillosa de mierda con detalles como este o su total desconocimiento de la ortotipografía española. Es actriz, no filóloga ni traductora. Se lo perdono.

    - La nota de la Selectividad sobra con una excepción. Si eres la persona que ha sacado la más alta de España. En ese caso, Antena 3 te dedicará parte del telediario para que tus futuros compis de carrera sepan que eres un friki tan asquerosamente listo que no estudia y compagina el instituto con clases de ajedrez, japonés, viola y pintura.

    - Esa chulada de apellido que tienes viene de tu familia materna, alemana y noruega... ¿Y tu nivel de alemán es de iniciación? ¿No te hablabas con tu abuela o qué? La parte de los idiomas suele ser donde la gente muestra una percepción más personal de la realidad. Si tú sabes algo de alemán y de chino y tienes, además, nivel 7 de inglés (¿7 de 10, de 20…?), te puedo demostrar que la mayoría de los españoles sabemos lo mismo que tú pero de italiano (“Quando arrivo à casa, ecco…”) o japonés (“Sayonara, baby”).

    - El carné de conducir no es un idioma ni merece la pena incluirlo como curso adicional. A nadie le importa que lo tengas. Si vas a rodar lejos de casa ya se encargarán de buscarte un taxi, un chófer o un segway.

    - El hecho de que hayas trabajado en un corto en el que sale alguien apellidado Bardem no te va a abrir las puertas de Hollywood. Para más información sobre cómo conseguir papeles allí, ponte en contacto con Elsa Pataki o esposo.

    - El videocurrículum puede ser muy arriesgado si no tienes presencia ante una cámara (ya lo contaba ayer Lorenaeffe). Tú eso lo tienes ganado. Más imágenes y menos letras y ropa. Saldrás ganando.

    Y, aunque no le importe a nadie, termino diciendo que a mí tampoco me cae mal Carolina Bang. Solo espero que cuente conmigo cuando le apetezca dejar su currículum en mi taller de chapa y pintura.

    Besos

    Play


  12. Once ideas

    viernes, 31 de diciembre de 2010

    El número 2011 es bastante feo, pero Silvi se empeña en que este va a ser nuestro año, así que le haré caso. Creo que los doce meses que vienen pueden traer grandes descubrimientos gracias a WikiLeaks, como que la cabeza criogenizada de Walt Disney vive pegada a un cuerpo artificial en las Bahamas. O quizá nos enteremos de que los líderes en descargas legales en España son Camela o acabemos en una prisión federal yanqui por ese disco duro que tenemos en casa lleno de películas, series, música y demás contenido ilegal. Yo me conformo con que se vayan cumpliendo mis propósitos y con que la gente que tengo cerca, física o virtualmente, siga bien. Aquí os dejo un plan para el 2011. ¿Vosotros qué queréis hacer?

    1- Viajar a tres provincias y a un país que no conozca.

    2- Si al país anterior no se puede llegar en tren (cosa bastante probable), quitarme antes el miedo a los aviones con un efectivo pero caro curso de Iberia.

    3- Conseguir que me contrate una empresa de esas que miman tanto a sus trabajadores y les dejan jugar a la Wii a la hora del café (Google, Twitter, Facebook o similar).

    4- Terminar el guion de un corto y quizá una novela breve que están a medias con la ayuda de ciertos coautores.

    5- Empezar a aprender japonés.

    6- Diseñar mi web empresarial y ponerla en marcha.

    7- Dormir más y trabajar menos.

    8- Sol, paella, Arctic Monkeys, guiris, playa y una pulsera de tela...

    9- Aprender una canción al mes con la guitarra y grabar una versión con Garage Band.

    10- Perder el respeto a las Manzanas y comprar mi primer ordenador blanquito.

    11- Ayudar a cumplir proyectos, a conseguir trabajos, a crear empresas... a Luis, Silvi, Lorena, Lau, Carina, Sara, Alfred...


    Besos

    Play

  13. Algo personal

    lunes, 13 de diciembre de 2010

    Se acerca la Navidad y, de nuevo, nos plantaremos en enero sin que haya terminado de comprar los regalos. Este año me propuse concluir antes del acueducto de diciembre, pero he vuelto a fracasar. En cualquier caso, regalar es un don que se tiene o no. Es como lanzar lejos huesos de aceituna o mover las orejas. Se nace sabiendo. No existen escuelas para formarse en esa disciplina. En mi caso, yo debería ser una excelente regaladora por motivos genéticos. Pero no así y me toca agasajar a unos padres que tienen una tienda de muebles y regalos, además de una vinoteca.

    Después de repensarlo estos días de gripe y sueños febriles con ballenas domesticadas y safaris en África, he llegado a varias conclusiones, que espero que se traduzcan en regalos acertados este año.

    Con las mujeres es difícil acertar. Sabes que has llegado a donde no quieres estar si pronuncian las palabras "quiero algo personal". Eso significa "quiero un bolso de un color, forma y tamaño tan concretos que ni lo he visto en una tienda ni sé si existirá”. Además, si optas por comprar ropa puedes quedar como una malísima hija/hermana/amiga al no acertar con la talla. Si es pequeña, estás llamando gorda a la destinataria del regalo. Si es grande, la estás llamando exgorda. No sé qué gusta menos.

    Los chicos suelen ser más llevaderos y, ante todo, no les parece feo ni malo encontrar debajo del árbol de Navidad una tarjeta regalo de cualquier tienda para cambiar por lo que les apetezca. Pero es que, aunque resulte increíble, hay hombres a los que es imposible regalar nada. Imaginemos a un tipo que no fuma, ni bebe, ni tiene hijos, no le gustan la música ni los videojuegos ni leer. No, no hablo de un vegetal. Hay gente así. Existen, aunque por suerte estén en peligro de extinción. A Sara y a mí se nos ha ocurrido que a este tipo de persona merece la pena regalarles una vela. Es decorativa, aunque no importa si la persona vive en una chabola o en una mansión. Se adapta a cualquier ambiente y para acabar con ella basta con quemarla.

    En definitiva, si uno no quiere encontrarse en Navidad con una preciosa vela rosa, un jersey para luchador de sumo, un libro de “El gato al agua” u otras lindezas para abultar nuestros artículos en venta en Ebay, recomiendo hacer una lista (por ejemplo, en wishlistr). Es sencillo, se actualiza con el tiempo y, por pedir, se pueden incluir hasta coches o leones. ¡Quién sabe cuántos millonarios rusos habrá por el mundo esperando hacer felices a niñas como yo! Aquí les dejo mi lista por si acaso.

    Play


  14. Hijos secretos

    jueves, 4 de noviembre de 2010

    Nadie es perfecto. Roman Polanski, por ejemplo, tuvo cierta tendencia al abuso de menores y no por eso deja de ser único detrás de una cámara. Hace un par de meses vi su última película ("Ghost writer") en la que Ewan McGregor encarna a un escritor por encargo. Este negro de la vida debe escribir las memorias de un político jubilado. Acepta una pasta gansa por su hijo literario; quizá sea esto lo que necesita para vivir sin agobios y poder escribir las novelas que le interesan de verdad.

    Estos meses el blog ha estado algo abandonado porque, aunque no lo sepáis, los traductores somos muy propensos a gestar hijos secretos. También los vendemos, como McGregor, aunque con cierta reticencia y por una cantidad que no suele ser astronómica. Los que traducen libros compensan su falta de reconocimiento social con la impresión de su nombre en ellos. Por supuesto, siempre en un segundo plano. Son pocas las editoriales que nos presentan su figura en portada. Como suelo oír a veces: "el libro no es malo, es que está muy mal traducido". Dan ganas de sugerir al lector que se anime con la versión en sueco, polaco o ruso (si saben, vaya). Yo aún no he traducido ningún libro, pero lo haré. Será el día en que los editores dejen de hacer aviones con mis currículos o pasarlos por una trituradora de papel y me llamen.

    Mientras tanto, sigo pariendo hijos videojugables. De algunos, me siento especialmente orgullosa, pero no puedo presumir como buena madre de lo listos y guapos que son. No se trata de las famosas cláusulas de confidencialidad. Lo que ocurre es que si le cuento a alguien (por ejemplo, a Alfred), que he revisado "Red Kill Station" o traducido casi íntegramente "From: Sympathy", puede que él se compre uno de ellos en Navidad. Y, sin duda, podría decepcionarse o pensar que soy una mentirosa compulsiva si mira los créditos, donde no encontrará mi nombre por más que lo busque. Estoy segura de que esta sección solo la consultan los implicados en el proyecto o gente cercana a ellos. ¿Tanto cuesta añadir un par de líneas más por cada idioma al que se localiza el juego? Parece que sí. Si al menos cobráramos la millonada que le pagaban al escritor fantasma o nos regalaran una copia... Y es que "es triste de pedir", pero peor es tener que pagar para disfrutar de tus hijos secretos.



  15. Nivel de inglés medio-alto

    martes, 7 de septiembre de 2010

    La semana pasada recibí un correo tempranero de una amiga. Como trabajadora con más nivel de inglés de una empresa cuyo nombre no viene al caso, su superior le pedía traducir varias secciones de su web. Me mandó un documento con el texto de la página pegado a pelo y su traducción inversa al inglés que, todo sea dicho, se dejaba entender bien. Corregí lo que pude y avisé de los peligros que supone para la imagen de una empresa publicar un texto, que es su carta de presentación ante posibles clientes extranjeros, sin la ayuda de un profesional. El jefe de mi amiga ya había tomado medidas. Le había pedido a otro chico español (con conocimientos de inglés, sí, que creo que había estado en Malta) que lo tradujese también; así, serían dos puntos de vista (bueno, cuatro, si contamos el de Google Translate y el mío a través de mi revisión fantasma de la que solo supo mi amiga).

    Con mi archivo de respuesta le escribí un párrafo "brasa" que ella trasladó sutilmente a su jefe. Si consigo convencer a una sola persona de que existe una profesión que se dedica precisamente a eso me daré por satisfecha. Una buena traducción puede mejorar la imagen de un proyecto, empresa, alto directivo, candidatura olímpica o producto. Si no, que se lo digan a estos, que no se lo pensaron dos veces a la hora de hablar. Algunos están subtitulados para mayor comodidad.


    Retro



    Botín o la ausencia de necesidad



    Raúl. A ver qué tal se le da el alemán


    Camacho de mi vida y su portuñol


    Un clásico tejano



    Play

  16. CONTEM-POP-RÁNEA

    miércoles, 28 de julio de 2010

    La semana pasada tenía en una balanza tres opciones para ir de festival: uno era en Benidorm, con playa, un cartel prometedor y pases de prensa; otro tenía también la costa santanderina y a Belle and Sebastian; el último me ofrecía piscina para no morir con 40 grados a la sombra y lo mejorcito del indie nacional. No sé si fue porque es un mi tierra, porque no había ido nunca, por los bocatas de jamón ibérico o por la buena compañía... el caso es que cogimos un coche sucio y prestado (para variar) y nos fuimos el viernes rumbo al Contempopránea. Después de un par de pérdidas en rotondas en obras de Cáceres, una ruta por carreteras comarcales poco señalizadas y la promesa de pedir un GPS en las próximas Navidades, llegamos a nuestro destino: Alburquerque. Unas cuantas llamadas consiguieron que contactáramos con una amable señora que pensábamos que se llamaba Lorenza y resultó ser Loli. Con el correspondiente regateo, nos alquiló el bajo de su casa a un precio por el que no nos sentimos del todo estafadas, a pesar de contarnos para ver si no éramos más de las que decíamos ser. El año que viene me quedo en el Hotel Machaco, a ver si me cruzo con los enchufados del festival. Por la tarde se completó el grupo. En total cinco (con rima y todo): Trilce, Bea GPS, Carmen la pintora, Palíndroma y yo.

    El jueves ya habían actuado Klaus and Kinski y Maga. Los sevillanos me llevan esquivando un tiempo; volví a quedarme con las ganas de verlos en directo. El viernes me sorprendió la mejoría de Anni B a quien ya había visto con banda. Ha ganado puntos poniéndole bolitas a las baquetas y con un bajo con pica. Ritmos ligeros y menos pose. Creo que convenció a los que no la conocían ya. Luego fue el turno de Second, que derrocharon energía con un cantante que lucía imposibles pantalones morados. Después de una cena muy ibérica, tocaron los neuyorquinos The pains of being pure at heart. Todas flipamos con la emoción de la pianista y su melena. Además, sus intentos por chapurrear español fueron de lo más divertido. Nos despedimos temprano con La habitación roja, que cumplen 15 años igual que el festival. También me quedé con ganas de bailar un rato con Dorian.

    El sábado pasamos la mañana en unas piscinas naturales de La Codosera. Nos alimentamos con pluma ibérica, ensaladas y un exquisito bacalao dorao y disfrutamos del picnic evangélico que se instaló a nuestro lado. Puro personajismo. Por la noche, mi sorpresa positiva fueron Tachenko, a los que escuchaba por primera vez y que conquistaron al público por su simpatía. Los Planetas tocaron lo que les apeteció y no convencieron hasta la segunda parte. Fueron seis o siete temas de quejíos y canción popular de los dos últimos discos hasta que se arrancaron con algo más cantable. Tocaron casi todas las que me gustan, pero no gané mi apuesta sobre con cuál empezarían. Perdimos a dos groupies por el camino. Y volvimos a cerrar pronto con Love of lesbian. No voy a negar que tienen un buen directo pero sería más feliz si no los hubiera visto nunca. Con el disco me bastaba. La camiseta de John Boy, el baile y el champán, la imitación de Liam Gallagher. Me sobró todo. Y más a los que ya los conocían de antes, que eran casi todos. Me han quitado las ganas de ir al Ecopop. Creo que voy a esperar al año que viene para volver al Contempopránea... o quizá vaya al Lemon Pop o al Disparate Pop. ¿Cuál me recomendáis?

    Play

  17. El año que viene...

    martes, 1 de junio de 2010

    La vida sería más fácil si se prohibiera la entrada de carritos de niños en Navidad en la calle Preciados y en junio en la feria del libro. Pasear el primer domingo con ruedas golpeándote los tobillos, un calor sofocante y mujeres que te atizan sin querer con separadores de página en forma de abanico merece más que el 10% de descuento que te llevas a cambio. El tema central de este año son los escritores nórdicos y aprovecho para visitar la exposición que les dedican porque el pabellón es el único sitio con aire acondicionado. La gente parece no cansarse de tanta Lisbeth y tanto círculo polar. Eso sí, le doy un minipunto a Lengua de trapo. Es una de las pocas editoriales que deja un hueco debajo del nombre del autor para el del traductor.

    Después, zigzagueo entre gente ansiosa por hablar con sus escritores preferidos. Triunfa Julia Navarro, aunque sus lectores sudan más de lo necesario para sostener semejantes tochos mientras esperan en la cola de firmas. Al lado está la caseta de El Corte Inglés, donde un pseudohistoriador adoctrina a las masas (con segurata y todo por la gran afluencia de jubilados). Y, por supuesto, no faltan los autores de manuales de autoayuda, el señor repeinado que bebe mientras modera tertulias y el otro al que tantos admiran porque sabe cotilleos de Leti y la familia real. Luego, solitos y sin amigos están Kirmen Uribe y García Montero. Este me regala una dedicatoria digna de enmarcar y que supera incluso a la de Javier Marías que, en su cruzada tabaquista, es capaz de firmar cigarro en mano. Me cae bien, aunque sea del Madrid. Al final del paseo me encuentro con el Tortuga Ninga (aka Pablo Motos) que no para de hacerse fotos mientras presume de pulserita Power Balance. En realidad él no firma. Lo hace su colaboradora Raquel Martos que ha "escrito" un "libro". Lo tengo claro. Voy a escribir mi propia novela. Va sobre un niño mago sueco que resuelve asesinatos de chicas en Carabanchel Alto. El año que viene seré yo quien firme en la feria. Sólo espero que no me coloquen entre la que copietea y viuda del que copieteó y ganó un Nobel. Lo mismo mi idea les parece tan original que se la apropian.

    Play

  18. Perrito librepensador

    martes, 27 de abril de 2010

    Ahora que tengo perro y no puedo salir si ladra y molesta a los vecinos, ahora que lo que más me preocupa es perder todas mis zapatillas y que la gente piense que quiero suicidarme porque llevo las muñecas llenas de cortes y arañazos, ahora que sé lo que es quitar una garrapata... recuerdo con tristeza el que será el último concierto al que vaya esta primavera. He redactado una crónica para los amigos de Territorio Macondo y, de aquí a nada, puede que encuentre guardería para dejar al cachorro Moses este verano, porque creo que en los festivales no aceptan mascotas.

    Play




  19. Confesiones a media tarde

    viernes, 16 de abril de 2010

    Confieso que no me gusta el chocolate Lindt.

    Reconozco que Joe Crepúsculo me parece un timo.

    Declaro que si alguien (excepto Lau y Sonia) me cuenta que le gustan más los gatos que los perros empiezo a mirarle de forma distinta.

    Afirmo que los dibujos y la futura cabecera del blog no son míos.

    Cuento con tristeza que no he asistido nunca el mejor festival de música indie de mi tierra. Y que el motivo de la última declaración de este post es intentar ir de gorra este verano.

    Anticipo que un día voy a crear un grupo de Facebook para admiradoras de mi amigo Alfred.

    Confieso que no he leído Rayuela, aunque me encante un grupo que se llama como uno de sus personajes. Y como tampoco he leído Cien años de soledad, para resarcirme virtualmente, las crónicas musicales las podréis leer ahora en el espacio Des-concierto, de Territorio Macondo o pinchando AQUÍ.

    Venga, todos a confesarse.

    Play



  20. Leyes universales para padres

    jueves, 8 de abril de 2010

    Mientras limpio las telarañas del blog, me peleo con el html y busco trabajo y clientes, se me ha ocurrido estudiar algo de ciencias. He llegado a la conclusión de que uno, por muchos vástagos que tenga, se da cuenta de que es padre cuando cumple estos cinco mandamientos:

    - Ley de la similitud inexistente: consiste en comparar constantemente con hijos de vecinos, jóvenes músicos violentos, artistas circenses y conocidos de amigas. "Seguro que Y hace la cama todos los días". La ley pierde su efecto si los hijos la aprenden. Esto sucede, según si el adolescente es normal o Ni-ni, entre los 12 y los 17. Entonces, descubren la trampa y responden así: "Y ha repetido dos veces curso y va por el tercer coma etílico este año". A lo que las progenitoras avispadas contestan: "Será drogadicto o lo que quieras, pero el cuarto me ha dicho su madre que lo tiene muy ordenado".

    - Principio de la reducción: una fuerza sobrenatural que hace que los padres desarrollen un enfoque de la vida que simplifica la existencia en una única opción válida y omnipotente: las oposiciones. Pobres adolescentes que se frustran imaginando a la madre de Madonna cuando ésta llegaba a casa a mediodía, con el pelo teñido de rosa y un sujetador en forma de embudo": "Hija mía, deja de cantar playbacks por los pueblos y hacerte fotos medio desnuda y prepárate la oposición de auxiliar administrativo". Me encargaré de preguntarle por su madre a Madonna si me la encuentro algún día por la calle.

    - Teoría de la búsqueda fructuosa: aplicable en su mayoría a mujeres, se resume en la reveladora frase: "a que voy yo y lo encuentro". Algunos matemáticos creen que es una habilidad sencilla basada en una buena memoria combinada a corto y largo plazo. En cambio, numerosos teóricos seguidores de Iker Jiménez afirman que son los propios objetos buscados los que se desplazan en las habitaciones para facilitar la labor de las madres. No lo descarto.

    - Teorema de la semejanza: los padres se reconocen como iguales a partir de creencias comunes, de dudosa certeza en algunos casos. Son dichos antiguos, de origen incierto pero con rápida aceptación y difusión. Incluyen conocimientos profundos de medicina, farmacología y psicología inversa. Son ejemplos recurrentes el proceso de digestión en la piscina, las vitaminas del zumo que se evaporan y la necesidad de llevar ropa interior decente "por si pasa algo". Se han dado numerosos casos de madres que sufrieron ataques al corazón en hospitales al ver los tomates de los calcetines de sus hijos o las bragas de mercadillo raídas de las niñas.

    - Principio del desvío de responsabilidad: estudios de la NASA demuestran que lo emplean los padres en un 92% de los casos, abuelos en un 5% de las ocasiones y madres un 3% de las veces. Su teoría es la sencilla máxima: "Lo que diga tu madre". Se aplica principalmente en concesiones de permisos de asistencia a actos sociales: fiestas, viajes de fin de semana o celebraciones varias.

    Ahora que lo pienso detenidamente, yo prefiero que mi hijo sea un chico desordenado (pero sobrio), director de cine o escritor y que gaste unos bonitos calzoncillos de marca a un pulcro funcionario rehabilitado de sus vicios que espera cuatro horas después de comer para bañarse en la playa.