Me hacen gracia las anécdotas que suelen contarse sobre actores o músicos famosos. Que si el Eastwood fue leñador, que si Brad Pitt empezó a estudiar periodismo... chorradas. Sabían lo que querían pero habría que ocupar el tiempo mientras tanto. En mi caso, he ayudado a aprobar inglés a adolescentes, he enseñado a tocar el cello a varios niños, he envuelto regalos de los Reyes Mágicos y he vendido de todo a guiris perdidos. Además de robar (y ¡estudiar?,) en Inglaterra, trabajé empaquetando herramientas en una fábrica (duré un día). Ahora, puedo decir que hago algo que me gusta de verdad. Lo que ya me hace menos gracia es que me traten de gilipollas, me ofrezcan mierda y, encima, tenga que dar las gracias por ello. Así me siento ante determinados "agentes" (palabra política de moda) del mundo de la traducción. Es lo más parecido a la prostitución y, en este punto, siento cómo se funden las dos profesiones más antiguas del mundo.
En fin, que va a ser cierto eso que dicen de "No news is good news". Si no actualicé la semana pasada fue porque me han dado una pequeña oportunidad que no esperaba, y en un campo interesante. Además, alguien que me ha tratado bien sin conocerme y que no pone en duda mi profesionalidad. A ver si sigue la racha y me voy despidiendo de mis chulos.
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